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    número tres / number three (2008)

TEXTOS / TEXTS:
ALEJANDRO GIL, GRASSA TORO, MIREIA,
PAULA R. ESPAÑOL, A. HOFMANN.
   


Mi hijo problemático
Albert Hofmann (extracto)


Era una mañana de mayo. Ya no recuerdo el año, pero aún puedo indicar exactamente en qué sitio del camino del bosque del monte Martin al norte de Baden (Suiza) se produjo. Paseaba yo por el bosque reverdecido, y el sol de la mañana se filtraba por entre las copas de los árboles. Los pájaros llenaban el aire con sus cantos. De pronto, todo se apareció en una luz desacostumbradamente clara. ¿Era que jamás había mirado bien, y estaba viendo sólo ahora el bosque primaveral tal como era en realidad? El paisaje resplandecía con una belleza que llegaba al alma de un modo muy particular, elocuente, como si quisiera incluirme en su hermosura. Me Atravesó una indescriptible sensación de felicidad, pertenencia y dichosa seguridad. [...] En mi niñez tuve posteriormente algunas más de tales experiencias felices durante mis caminatas por bosques y praderas. Ellas fueron las que determinaron mi concepto del mundo en sus rasgos fundamentales, al darme la certeza de que existe una realidad oculta a la mirada cotidiana, insondable y llena de vida. En aquel tiempo me preguntaba a menudo si tal vez más adelante, cuando fuera un adulto, sería capaz de transmitirles estas experiencias a otras personas, y si podría representar lo observado como poeta o como pintor. Pero no sentía vocación por la poesía o la pintura, y por tanto me parecía que acabaría guardando aquellas experiencias que tanto habían significado para mí.
 



Los robots también mienten
Alejandro Gil


En un laboratorio de Lausana se estudia la denominada robótica evolutiva, un equipo de científicos diseña robots a los que someten a acciones semejantes a las que actúan en la evolución y cuyas respuestas determinan qué individuos sobreviven y cuáles se quedan por el camino.
Hace años que estos robots viven camuflados entre la humanidad. El modelo JotaRD está programado para beber, característica que le sirve para conseguir una lubricación especial en su mecanismo. Un fallo en su diseño hizo que este robot no pudiera cumplir sus fases del sueño, los científicos no ajustaron el error y lo hicieron pasar por sonámbulo. Recordemos que su apariencia es humana. JotaRD estaba de vacaciones, era un robot con unos treinta años de antigüedad, aunque últimamente había dado algunos problemas con su fade out sus parámetros estaban dentro de la normalidad y a simple vista era un joven apuesto. Aquella noche se detectó un error en el sistema, posiblemente debido a la mala calidad de la bebida ingerida, entró en fase de sonambulismo, de cara a la pared en calzoncillos pedía que lo llevaran al banco a sacar dinero. Ocurrió algo excepcional, C.L. una humana que cohabitaba bajo el mismo techo tuvo a bien calmarlo y llevarlo a su lecho. Él parecía sonámbulo, ella despierta. En aquel momento Jota RD era un humano erecto, C.L. aprovechó la circunstancia, no sabemos con qué resultado. Esa misma mañana al despertar Jota RD exclamó: No hay nada mas triste que los caballitos poni. Al día siguiente no bebió nada.
 



Azar
Grassa Toro









Arden en llamas
la casa y el vecino
entre los papeles guardo
de mi mesa
un vaso con agua.
Mudanzas haré
si encuentro quién me lleve
y al agua
de aquí al fuego.
 



Descompresión
Mireia



Odio la humedad mineral de la noche
cuando desciende empapada en veneno
sobre un cuerpo solo, ávida:
ved cómo se adhiere con lascivia mortífera.

Sudario cotidiano,
buscas las cavidades yermas hoy
los huecos donde otros amaron
y engendraron muertos.

Ven:
No queda nada ya,
Todo lo arrasaste.
Apenas un alma yerta y devastada,
gritos que no alcanzan el aire
y un cuerpo amortajado envuelto en film de plástico

Silencio:
no queda nada.
no oyes caer la noche
Pobre niño mío,
no queda aire.
 



Sin resistencia al embate

Paula R. Español










Todo el mundo es susceptible de ser criticado; devorado por el ansia, la habladuría y la leyenda. Yo misma he sido protagonista de alguna fábula ingeniosa, seguramente inspirada por la apatía, por los recelos o, simplemente, por echar la tarde.

Sigo andando como si nada. Sé que si camino con temple les demostraré mi indeferencia. Aunque en el fondo sus risas me intrigan. Interesada, pretendo descifrar sus murmullos. Es entonces cuando la crítica me duele.
 

     
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