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    número dos / number two (2008)

TEXTOS / TEXTS:
SIRIUS, ALEJANDRO GIL, SUSANA VACAS, DAVID MARTÍNEZ.
   


Feeling good forever
Sirius




«Este manifiesto delinea una estrategia para erradicar el sufrimiento en toda la vida consciente.» Así comienza el manifiesto online de David Pearce «El imperativo hedonista». Pearce cree que a través de manipulaciones tecnológicas tales como la ingeniería genética, el desarrollo de mejores drogas, y la estimulación precisa de varias zonas del cerebro, los seres humanos (para empezar) pueden vivir en una especie de paraíso en el cual todos los estados desagradables de conciencia han sido desterrados a la vieja «Era darwiniana». Estos nuevos estados cerebrales paradisíacos existirán en el contexto de una sociedad avanzada y nanotecnificada, en la cual las condiciones de opresión externas también se han eliminado. En su web, Pearce también propugna un estado de bienestar global para formas superiores de vida no humana (como una liberación animal), incluye una crítica maravillosa de «Un mundo feliz» de Aldous Huxley, además de una larga discusión sobre el MDMA o éxtasis.
[www.hedweb.com]
 



Unir los puntos o recortar por la línea
Alejandro Gil


La relación entre A y B se establece a partir de la distancia que les une. En un primer momento les unió una empinada pendiente. Minutos después se cruzaron exhaustos en un pasillo. B estaba triste. A andaba perdido. Desde ese momento un nexo imperceptible les unió a distancia. Pulsiones. Construida en gran parte por etapas de silencio (el mes de enero se quedan mudos), la relación entre A y B es balompédica: los dos juegan de defensas centrales y en sus encuentros, físicos, virtuales o mentales, se dedican a tirar balones fuera y recoger trastos, decenas, cientos de trastos. Uno más pasional, la otra más cerebral. En su primera cita los echaron de un bar, simpáticamente. B, que estuvo a punto de bajarse de un tren hasta en tres ocasiones, gusta de pasear en Vespa sentada detrás, sentada de lado. Cada año pasan juntos parte de sus vacaciones. Todo iba bien hasta que un sábado por la tarde ella se sorprendió llorando, a moco tendido, en una cama de exposición de un Ikea. Allí acabó casi todo. Meses después el problema de la distancia recorrida por dos trenes que salen de puntos diferentes hasta encontrarse se resolvió. No les separaban ni cincuenta centímetros, pero aunque sus manos podían tocarse les separaban diecisiete mil tres veinticuatro metros de cable eléctrico. Pinchaban. Tensión. A nunca pudo ojear la biblioteca de B. Este año tienen pensado pasar sus vacaciones en la Costa Brava rodeados de niños y ese griterío propio de las playas que pertenecen a las familias. La relación entre A y B se establece a partir de la distancia que les separa. A y B se siguen subrayando mutuamente.
 



Me encontré
Susana Vacas












Sí claro. Me encontré
Pero me hicieron desaparecer
Me encontré de nuevo
Y me perdieron
Me encontré otra vez
Y esta vez yo hui
Al final, me encontré
Era yo. Por ahí
Sin nombre. Me encontré.
 



Qué vas a decir

David Martínez







Qué vas a decir, si no sabes decir nada.
Tengo que saber lo que digo para decir algo.
No puedes saber lo que dices si lo que dices es
tengo que saber lo que digo para decir algo.
No tienes que saber lo que dices para decir algo.
No saber lo que dices es la hora de comer.
Pero comes. Y eso te gusta.
Mientras como no digo nada, ni si me gusta.
A mí, lo que me gusta es no decir lo que pienso.
Tú no piensas, solo dices.
Pero no mientras como.
A mí, lo que me gusta es no pensar.
Pero no te gusta decirlo.
No, no mientras como.
Pero ahora no comes.
Hace mucho que no como.
Qué vas a comer, si no sabes comer nada.
 

     
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